Ayer, todos aquellos españoles que nos preocupa nuestro país y sufrimos al ver como es conducido al pozo más profundo por un insensato, quedamos desolados al ser testigos del espectáculo lamentable que tuvo lugar en el Congreso de los Diputados. Pudimos ver a un Gobierno hundido ante una realidad que él mismo ha provocado haciendo uso de su incompetencia, su sectarismo y su soberbia. Ahora ya no hay marcha atrás. Zapatero, obligado por Alemania y Francia, ha tenido que tomar la medida que le lleva pidiendo la oposición desde hace dos años, recortar el gasto. Como no podía ser otra forma, se ha decidido por el recorte social.España se dirige hacia el abismo desde que Zapatero ganara aquellas bochornosas elecciones de 2004, pero especialmente desde hace dos años, cuando, a pesar de que todo apuntaba hacia una crisis económica gravísima a nivel mundial, se negó en rotundo a tomar las medidas necesarias para hacerle frente, condenando a España a la quiebra.
Zapatero debería tener un mínimo de compasión, no ya por una nación a la que considera concepto discutido y discutible, sino por unos ciudadanos que pagarán cara la incompetencia de su presidente porque la mayoría decidió un día votar socialista. Zapatero debe dimitir porque él es el problema. Debe convocar urgentemente elecciones generales anticipadas. Por el bien de España y de los españoles.
Después de mucho tiempo pasando por delante del Senado y preguntándome acerca de su utilidad, he podido comprobar que no nos mienten cuando nos dicen que ahí está representado el pueblo español y que es donde se defienden sus intereses. Incrédula yo, que por tanto tiempo lo puse en duda. Mi descubrimiento se lo debo a esa gran dama del PSOE llamada Leire Pajín, pues si no fuera por ella y su valentía, ese gran deseo de todos los españoles de que en el Senado se pueda debatir en las lenguas cooficiales no podría haber sido nunca cumplido.
