Mientras la mayoría de los españoles sigue aún bajo los efectos de la resaca futbolera, los altavoces del Gobierno siguen suministrando papilla oficial. Hace pocos días, pude ver en TVE al ministro Sebastián afirmando que la victoria española en el mundial de fútbol dará un empujoncito a la economía. Ni siquiera le cambió el color de la cara. Será por el autobronceador. ¿Un nuevo balón de oxigeno? ¿Nacerán por fin aquellos famosos hierbajos de los que hoy nadie se acuerda? Viniendo del Gobierno lo único que puede brotar es un cardo borriquero. Pero lo cierto es que el triunfo de la Selección ha dado optimismo, hemos disfrutado pensando que somos alguien y nos hemos sentido españoles. Ya nos lo dijo Barceló y Buenafuente: “esto sólo lo arreglamos entre todos”. La crisis sólo existe en nuestras mentes. Podemos ver una maravillosa rosa roja donde hay una ortiga. Somos nosotros, cenizos por naturaleza, los que nos empeñamos en ver los cinco millones de parados, el cierre de setecientas pymes diarias o la liquidación de la nación española. Don’t worry, be happy. lunes, 19 de julio de 2010
Bendito mundial
Mientras la mayoría de los españoles sigue aún bajo los efectos de la resaca futbolera, los altavoces del Gobierno siguen suministrando papilla oficial. Hace pocos días, pude ver en TVE al ministro Sebastián afirmando que la victoria española en el mundial de fútbol dará un empujoncito a la economía. Ni siquiera le cambió el color de la cara. Será por el autobronceador. ¿Un nuevo balón de oxigeno? ¿Nacerán por fin aquellos famosos hierbajos de los que hoy nadie se acuerda? Viniendo del Gobierno lo único que puede brotar es un cardo borriquero. Pero lo cierto es que el triunfo de la Selección ha dado optimismo, hemos disfrutado pensando que somos alguien y nos hemos sentido españoles. Ya nos lo dijo Barceló y Buenafuente: “esto sólo lo arreglamos entre todos”. La crisis sólo existe en nuestras mentes. Podemos ver una maravillosa rosa roja donde hay una ortiga. Somos nosotros, cenizos por naturaleza, los que nos empeñamos en ver los cinco millones de parados, el cierre de setecientas pymes diarias o la liquidación de la nación española. Don’t worry, be happy. jueves, 8 de julio de 2010
Mi pulsera
Acostumbraba a llevar, orgullosa, una bandera española a modo de pulsera en la muñeca izquierda, junto al reloj. Muchos eran los que, al verla, me miraban de forma extraña. Era la mirada habitual del ignorante común. Esto me ocurría a mí antes de que la mayoría de los españoles enloqueciera con los triunfos de la Selección. Ahora, estos mismos han decidido disfrazarse de Manolo el del bombo. Se emocionan juntos, sufren juntos, gritan juntos, en definitiva, se sienten unidos cuando, en realidad, nunca han estado más separados. Y cuando todo el mundo decide colocar banderas españolas en los balcones, en las antenas de los coches y en los salpicaderos, mi pulsera desaparece de mi muñeca. Esta euforia, tan repentina como vacía, y este patriotismo de quita y pon pronto acabarán. Cuando termine el Mundial, derrotados o triunfantes, dejarán de utilizar nuestra bandera de forma tan obscena y volverá al fondo de un cajón. Sólo entonces, mi querida pulsera regresará a su lugar. domingo, 20 de junio de 2010
Caricaturas
¿Les suena aquel empresario avaricioso poseedor de una gran fortuna ganada gracias al esfuerzo de otros? Se trata de un hombre cincuentón, con sobrepeso, sentado en un sillón confortable frente a una mesa de despacho sobre la que coloca montañas de billetes. Es una caricatura utilizada por la izquierda para conseguir la papeleta de sus votantes más viscerales. Según los socialistas, abundan lobos voraces sin escrúpulos deseosos por captar corderitos inocentes a los que exprimir para conseguir lucrarse a su costa. Ahora han añadido a este personaje unos matices más sofisticados y han pasado a llamarle “salvaje especulador financiero”. Como si especular con el dinero propio fuera un acto despreciable y hacerlo con el ajeno estuviera libre de toda culpa. Es una de tantas caricaturas creadas para ocultar la realidad. Recordemos: el capitalismo es el causante de todos los males del mundo.Pero aterricemos y plantémonos en la realidad. Ahora ¿Les suena de algo una mayoría de ciudadanos dedicados a trabajar y pagar religiosamente sus impuestos para mantener a una casta minoritaria que dice representarlos? Cuando la ineptitud de esa minoría provoca graves consecuencias sobre los ciudadanos, los primeros siempre se desprenden de todas sus culpas, llegando incluso a acusar de irresponsables a los que los mantienen. Después, hablan de justicia y solidaridad, lo que en nuestro lenguaje se traduce a más impuestos para pagar sus destrozos. Esto no es ninguna caricatura. No es una realidad distorsionada. Es la simple y dura realidad.
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