La izquierda farandulera ha vuelto a salir a la palestra con un vídeo en el que interpreta a víctimas de la Guerra Civil del bando republicano. Narran quince historias, separadas entre sí por sonidos de disparos. Los mismos sonidos que tuvieron que oír todos los muertos, incluidos los que ellos desprecian. El mismo ruido aterrador que escucharon los más de 6.000 asesinados en Paracuellos del Jarama por orden de Santiago Carrillo, por el hecho de pertenecer a una clase social y acudir a misa.
Alegan que sólo se trata de enterrar a los muertos con dignidad. Y lo dicen los mismos que se han encargado de desenterrar el resentimiento y el odio que, hace más de treinta años, los españoles decidimos olvidar para dar paso a la anhelada democracia. Sólo se trata de utilizar el dolor para arrinconar al adversario y así legitimarse. Se subraya que los republicanos mataron en nombre de la “justicia social” y el progreso, mientras que los franquistas mataron por lo contrario. Sólo quien se cree moralmente superior tiene el valor de justificar determinados crímenes. No es necesario apuntar que quien se atreva a protestar será acusado de fascista, ultraderechista y asesino.
Alegan que sólo se trata de enterrar a los muertos con dignidad. Y lo dicen los mismos que se han encargado de desenterrar el resentimiento y el odio que, hace más de treinta años, los españoles decidimos olvidar para dar paso a la anhelada democracia. Sólo se trata de utilizar el dolor para arrinconar al adversario y así legitimarse. Se subraya que los republicanos mataron en nombre de la “justicia social” y el progreso, mientras que los franquistas mataron por lo contrario. Sólo quien se cree moralmente superior tiene el valor de justificar determinados crímenes. No es necesario apuntar que quien se atreva a protestar será acusado de fascista, ultraderechista y asesino.

Israel lleva más de sesenta años defendiéndose de vecinos que sólo buscan su desaparición. Los árabes nunca han ocultado su intención de destruirlo y de eliminar a los judíos de la faz de la tierra. Y es que el conflicto de Oriente Medio va mucho más allá de ser una lucha de fronteras y de religión. Se trata de un conflicto derivado del antisemitismo y que culmina en un deseo por aniquilar todo aquello que tenga que ver con la libertad.